Energías renovables SÍ, pero no así

No se podrá tachar al movimiento ecologista de oponerse a la implantación de las energías renovables, ¡todo lo contrario! Y es que se trata de una transición que llevamos reclamando y por la que venimos luchando desde hace décadas. Está claro que nos oponemos a la producción de energía mediante centrales nucleares y con el uso de combustibles fósiles. Sin embargo la producción centralizada en plantas y no distribuida en los lugares de consumo está provocando unos serios impactos sobre el medio rural que soporta estas instalaciones industriales. Y de no remediarlo lo seguirá haciendo por muchos años, incluso después del final de su limitada vida útil.

El principal error de base en estas nuevas fuentes de energía ha sido dejar su instalación y gestión en manos de grandes empresas puramente inversoras, que lejos de importarles obtener una energía más limpia, sólo basan sus decisiones en parámetros puramente económicos y a corto plazo.

Nuestra provincia ya lleva décadas soportando el impacto de demasiados parques eólicos con una nefasta ubicación, fruto de una falta de planificación y de defectuosos Estudios de Impacto Ambiental y además de unos ligeros o inexistentes Programas de Vigilancia Ambiental.

En los últimos años se ha sumado el, aparentemente imparable, boom de las plantas solares en zonas rústicas del interior, que están soportando el desmedido consumo de otros territorios. Y es que realmente muy poco se está avanzando en la eficiencia y el ahorro energético, a pesar de lo que frecuente que escuchamos estos términos en boca de las administraciones.

Un reciente estudio de la Universidad de Málaga puede servir como muestra del silencioso avance hacia el medio rural de las instalaciones industriales solares y del impacto que va a producir.

Haciendo clic en la imagen siguiente puede consultar el estudio referido, elaborado por la Universidad de Málaga